Enfrentar los miedos
El miedo es algo inherente al puro instinto de supervivencia y a la perpetuidad de las especies. No por nada está allí implantado, más bien diría, arraigado o hasta enquistado. Es más, hablando en términos súper modernos, está “encriptado”, sólo para poder ser removido por quienes hayan develado el misterio de su clave de acceso, para desinstalarlo, o por lo menos, poder “reeditarlo”. Es un resabio genético que opera el ahora famoso, por su nuevo nombre, “cerebro reptiliano”, antiguamente llamado cerebelo, lugar donde reside el centro motor de nuestra máquina orgánica y todo este brutal instinto que en la práctica se traduce como huir o pelear. Nuestra parte animal súper resguardada por un feroz dragón… Despertar conciencia también es despegarse de estas esquirlas olvidadas, a las que la transición evolutiva no les prestó la más mínima atención y que con total desparpajo nos las dejó allí a modo de “tarea para el hogar”. Y ya no hay nadie a quien poder reclamarle semejan...